PINTURA

PINTURA

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(“Estudio Histórico – Artístico de Villafranca de los Caballeros”) © María del Carmen Avendaño Pozo eltiocazuela.com. Todos los derechos reservados. Se puede copiar conservando y publicando este copyleft)

Podemos asegurar que la pintura es una de las notas mas sobresalientes en la Ermita del Santo Cristo de Santa Ana. Se ignora el momento de la realización de toda su decoración pictórica. El único testimonio escrito que poseemos es el que se conserva en el arco que da paso al Presbiterio y que dice: “ SE PINTO ESE CRUCERO A AESPENSAS DE DON ALPHONSO DIAZ DE LA BELDAD Y CERVANTES Y DOÑA CLARA MANUELA LOPEZ Y CERVANTES.Si sabemos que Don Alfonso murió en 1737, la pintura podría datar de fines del siglo XVII o principios del XVIII. Posiblemente, el resto de la pintura que llena el conjunto – muros, techos, pilastras, etc,..- date de ese tiempo. Todo es una exuberancia naturalista y colorista. Los muros y pilastras presentan esta decoración a manera de pequeños tapices o colgaduras a cuyos temas predominantes son la flor con hojas, los roleos entrelazados y los arabescos. Al mismo tiempo aparecen grecas, cenefas, etc… ocupando todas aquellas zonas que en otro lugares se hubieran dejado libres. La costumbre de integrar lienzos en los muros continuo como en el manierismo.Con el paso del tiempo, las paredes de esta ermita se vieron embellecidas con distintas figuras de santos, uno en cada tramo, rodeando todo el espacio. En el muro norte- desde el Crucero hacia los pies- se hallan, -(Hallaban),-, San Lorenzo, San Juan de Mata, San Francisco de Paula y Santa Maria Magdalena ante el Señor. En el muro sur, siguiendo las misma dirección-, Santa Beatriz de Silva, la Sagrada Familia, Santa Bárbara, y San Antonio de Padua. A los pies- de norte a sur-, San Vicente, San Diego, San Antonio Abad y San Isidro ( dos a cada lado de la puerta).

Estas decoraciones ala fresco marcan la perspectiva por medio de la referencia que se hace al paisaje, a los árboles, edificios- en su mayoría fortalezas-, etc. Esto lo apreciamos, por ejemplo, en San Juan de Mata, o bien en las construcciones que ornamentan los lunetos de los brazos del Crucero.

La temática de santos se continua en las enjutas de los arcos que dan entrada a las capillas laterales al Presbiterio. En la del norte aparecen Moisés y Nuestra Señora de las Mercedes, y en la del sur esta San Bernabé Y San Juan de Sahagun. Estas pinturas de santos tuvieron que ver con la familia Gómez-Chacon Díaz de la Beldad, a la que pertenecía Bernabé, Mayordomo de la Ermita desde 1918 hasta su muerte en 1973. Dicha familia fue la encargada de elegir los personajes representados en estos arcos de acuerdo con los nombres de los miembros que la integraban.

El Crucero, según vimos, fue pintado por orden de Don Alfonso y esposa. Las cuatro pilastras que sustentan el tramo central están horadadas formando cuatro hornacinas donde se encuentran depositadas imágenes de la Pasión, sobre las que hay unas frases alusivas al lugar sagrado. Las pecinas se decoraron con los cuatro evangelistas- apoyados en sus propios símbolos- a modo de medallones, en medio de una decoración vegetal simétrica. Puede ser San Marcos o San Mateo, pues no se aprecia bien el símbolo. Y, tras unas molduras imitando diferentes mármoles , llegamos a ornamentación de la cúpula. Esta se presenta dividida por ocho nervios, decorados con grecas y con variada vegetación. El tema que llena cada uno de sus plementos es el de ángeles músicos y cantores asentados encima de una balaustrada que parece separar lo terrenal de lo celestial. Los ángeles descansan, placidamente, entre nubes y serafines y están ataviados con túnicas y medias. Un rayo de luz los envuelve. De los instrumentos utilizados cabe distinguir: un laúd, una trompeta y un cuerno. La gama de colores que embellece esta bóveda celestial es muy escasa, giran en torno al verde, ocre, bermellón y colores tierra.

Las bóvedas de las tres naves siguen la misma temática de la filigrana, la cenefa, los florones, y además, aparece un nuevo motivo, la Cruz de San Juan, de ocho puntas, blanca, sobre fondo negro, situada en el centro de las bóvedas de medio cañón.

La pintura de la Ermita ha sido restaurada en varias ocasiones, tenemos noticia de que lo fue en el año 1923, 1939, y 1976.(Posteriormente ha sido otra vez restaura, a partir de 1993).

Las pinturas del Castillo de Guadamur de Toledo y el techo de la Capilla Concepción de La Guardia de Toledo, entre otras, tienen bastante que ver con las que aquí se muestran. Igualmente, la profusa decoración pictórica del interior de la Iglesia de San Juan Francisco de Lima, en nave central, recuerda la ornamentación sobrecargada de esta Ermita del Cristo de Villafranca.

No cabe dudad de que su colorido es lo mas llamativo del conjunto, pareciendo estar destinado con complacencia a los fieles, en lugar de ofrecerse a Dios en homenaje.

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