ARQUITECTURA

ARQUITECTURA

(“Estudio Histórico – Artístico de Villafranca de los Caballeros”) © María del Carmen Avendaño Pozo eltiocazuela.com. Todos los derechos reservados. Se puede copiar conservando y publicando este copyleft)

Esta ermita se edifico a fines del siglo XVII o principios del siglo XVIII justo al lado de una antigua ermita dedicada a Santa Ana intramuros, al nordeste del pueblo. Sabemos que la ermita primitiva de Santa Ana existía en 1691, por un documento escrito que nos habla de cómo un reo, Agustín Fernández Mazarambroz, quebranto sus puertas y se refugio allí. Bajo los cimientos de esta capilla, cuenta la tradición, apareció la imagen del Cristo de la Veracruz, que por haberse hallado en ese lugar, dio el nombre a la ermita que, posteriormente, se erigiría en aquel recinto. El relato nos sigue diciendo, como Don Alfonso Díaz de la Beldad y Cervantes-sepultado en una de las capillas laterales del Altar Mayor-mando levantar la ermita al Santo Cristo de Santa Ana en pago a una atención especial que tuvo a bien concederle el Cristo de las Enagüillas . Después, se convirtió en Prioste Mayordomo de la Cofradía de la Hermandad de Santa Veracruz. Su esposa, Clara Manuela López y Cervantes, se enterró en la otra capilla lateral del Altar Mayor, correspondiente a la antigua ermita de Santa Ana.

La planta de la Ermita es de tipo salón, respondiendo a las características barrocas de su tiempo. Esta formada de tres naves, alzadas a poca altura, separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes. El crucero no se destaca al exterior, y con cabecera recta. Esta planta siguió el modelo de otras construcciones barrocas, andaluzas, como la Iglesia de San Juan de Cuevas y otras…

Atendiendo a su extensión, vemos que tiene 32 m. y ½ en sus lados norte y sur, 19,20m su lado este o cabecera. Incluida la Sacristía. Y 15 m. y ½ el lado oeste. O zona de los pies. El crucero mide 13 m. y ½ de largo por 6,35 m de ancho. La nave central tiene 6,35 de ancho y las laterales 3,70 m.

El abovedamiento de esta ermita también responde al tipo de edificios religiosos del siglo XVIII. La nave central esta cubierta por medio cañón con lunetos ciegos, y las laterales por crucería, estructuradas en tramos rectangulares por medio de fajones. Los brazos del Crucero, así como la Sacristía y la Capilla del Altar Mayor se cubren igual que la nave central. Las capillas laterales del Altar Mayor, se abren a él, y presentan bóvedas de crucería.

La bóveda central del Crucero es una cúpula semiesférica sobre pecinas, levantada sobre un cuadrado de 6,35 m. por 6,35. La clave de esta bóveda se ha transformado en un cupulillo cilíndrico, con linterna. Esta cúpula descansa sobre cuatro grandes pilares irregulares y achaflanados, con el fin de ofrecer mayor visibilidad a la Capilla Mayor. La cúpula no se destaca al exterior, en su lagar se eleva un macizo cuerpo cuadrado, con tejado a cuatro aguas.

Aparte de los cuatro compactos pilares del Crucero, las naves se hallan separadas por unos pilares cuadriformes de 1m de grosor.

El coro se construyo a los pies, extendiéndose a las tres naves, abierto por medio de una baranda de madera como herencia del periodo renacentista.

La Ermita se construyo con unos muros de 90 CMS., aproximadamente, de grueso. Su aparejo se hizo de mampostería de piedra, de varias clases, como los de la Parroquial. Sus esquinas se reforzaron con sillares, al igual que la Iglesia.

En los lunetos del muro se abrieron ventanas rectangulares con derrames hacia dentro. La deficiencia del material se suplió, mas tarde, con la riqueza de su decoración.

El solado estaba formado de baldosas de piedra rojiza de gran tamaño. Con el paso del tiempo estas losas se cubrieron de escoria para aislar el nuevo piso de madera.

En esta ermita se distinguen dos fachadas, una al oeste y otra al sur, siendo la principal la de los pies.

Elevada majestuosamente hacia poniente, se levanta una fachada lisa, con sencilla portada dominada por una espadaña. La puerta, con canceles en interior- se halla enmarcada por una decorativa moldura limitada por dos pilastras de fuste cajeado-logrando mayor claroscuro- y de alta basa, y con capitel moldurado. Estas pilastras sostienen un entablamento quebrado con el friso formado de triglifos, con gotas, y metopas lisas; con cornisa, sosteniendo dos flameros. Esta composición arquitectónica sirve de base a toro piso superior que repite el mismo esquema- de molduras y pilastras- a menor escala. Este cobija en su interior un ventanal enrejado que se corona con un pequeño frontón triangular y partido por un escudo (probablemente del de la Orden de San Juan o el del fundador de la ermita), deteriorado. Este frontón se adorna con unos pináculos, como prolongación de las pilastras. Por ultimo, el conjunto de la fachada queda rematado por una espadaña de un solo cuerpo, con vano entre pilastras cajeadas y volada cornisa.

En líneas generales, el esquema de la fachada consta de una zona rectangular culminada por un gran frontón triangular, partido, para dejar paso a la ventana que sirve de iluminación al coro interior, del mismo modo que las otras dos abiertas a os lados del almohadillado que forma la calle central. La espadaña pone el ultimo punto decorativo a la fachada, reducido exclusivamente a un triangulo central.

Esta fachada por su austeridad y recorte geométrico, viene a entroncar con lo manierista, a pesar de su fecha.

La fachada sur presenta como única ornamentación su puerta, de 2,18 m de ancho, encuadrada por sillares de piedra con decoración romboidal. Sobre ella una cornisa saliente, ventana y pináculos. El resto del muro se presenta liso, con aberturas para las ventanas. Como prolongación de esta zona sur de la ermita, se aprecia al exterior un gran ventanal formado por un arco de medio punto adovelado, perteneciente a la que fue la entrada de la Ermita de Santa Ana.

La Ermita del Santo Cristo de Santa Ana de Villafranca, fue habilitada como Iglesia mientras se llevaron a cabo las obras de nueva fabrica de la Parroquial. La opinión del maestro Francisco Sostre fue contraria esta medida, quien después de reconocer la Iglesia Parroquial y esta Ermita, vio que esta ultima no tenia medio para poder habilitarla por ser muy reducida e inferior en mas de la mitad de pies cuadrados superficiales de lo que era la Iglesia. También encontró que no tenia altura ni capacidad para alberga a toda la población, ya que aunque tenia tres naves, solo se podía ver misa en el Altar Mayor desde la nave del centro por demasiado grueso de las pilastras. Tampoco convenía la idea porque esta ermita estaba situada en la parte mas inferior del pueblo, con riesgo a inundarse, y por que no se podía aumentar su extensión. Los vecinos se quejaron de esta medida por la humedad que existía en ese lugar.

Durante la guerra civil, 1936-39, esta ermita sufrió desperfectos apreciables. Inmediatamente de ser requisada por las milicias fue convertida en cuartel y garaje para tropas de aviación y tierra.

El Cura Ecónomo Don Lucio Hidalgo Lucero, el 17 de agosto de 1947 escribió un testimonio de sus desperfectos y reparaciones. Los tejados de la Ermita sirvieron, como en la Iglesia, para entretenimiento de los niños, de ahí que se quebraran la mayoría de las tejas. Las paredes, debido a las humedades y al abandono, estaban salitrosas y, así mismo el piso-de entarimado-, estaba mugriento y roto. En el momento de reparar el edificio se comenzó por el arreglo detenido de los tejados, siguiendo por el elucido de paredes y zócalos –todo por 700 Ptas.-, para finalizar con el retoque de la pintura en los zócalos (al óleo), capillas y sacristía- por 2371 Ptas.-.; en esta ultima se puso suelo mosaico. Entre las cosas que adquirieron están: un armonio (2800 Ptas.), un confesionario (300 Ptas.), 10 bancos corrientes recuperados, unas andas, una mesa cajonería (450 Ptas.), una campana pequeña (2200 Ptas.) y dos lámparas araña pequeñas (400 Ptas.) luego se instalo una electrizada de seis luces.

Las ultimas obras del reparo de esta ermita fue 32. 721 Pta.

Las ultimas obras realizadas en esta ermita datan de 1.975.(POSTERIORMENTE HA SIDO REPARADA ESTA ERMITA).

En ella se hicieron las siguientes reformas: en las paredes interiores se puso un zócalo de mármol, el entarimado del suelo se cambio por terrazo, la verja que cerraba la Capilla Mayor desapareció, al mismo tiempo que el pulpito de hierro colocado en un pilar del Crucero- el de la derecha en dirección al Altar-, y en la Capilla Mayor se deposito una mesa de mármol en su centro.

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